Homilía por la Fiesta de San Blas (en Español con pocos cambios)
Ni la enfermedad ni la muerte tienen la última palabra en nuestras historias.
Y cuando hablo de historias, quiero hablar un poco de las películas.
Primero: cuando era niño, me encantaban las películas. Hoy también me encantan. Y de mi juventud, mis favoritas eran las películas que fueran adaptaciones de mis libros favoritos. Fue muy emocionante ver mis historias favoritas en la pantalla, y decidir si el director tenía las mismas ideas que yo.
Y también, porque ya conocía la historia, de las partes que daban miedo, no tenía miedo. Ya conocía el final. Y aún más cuando supe cómo se hacían las películas - cómo se hacían los efectos especiales, las acrobacias y las luchas, todo.
La vida de fe es similar. Ya conocemos el final de la gran historia de todo el mundo. Y las partes difíciles que - aun realidades - por las que pasamos no son finales. Solo necesitamos fe.
Y claro que la virtud de fe no es simplemente como ilusión, como un deseo. Fe, como virtud, es confianza completa en que lo que ha prometido Dios se cumplirá.
Segundo - uno de los detalles que encanto de las películas es que, aunque vemos la escena en la pantalla, en realidad, hay una muchedumbre. Sí, hay los actores, pero a cada lado de la pantalla, donde no podemos ver, hay el director, los escritores, la gente con los micrófonos y las cámaras. También, hay una mesa con comida, y todos están mirando y trabajando para asegurar que la historia continúa sin falta o error. También nosotros estamos rodeados en realidad. No es una muchedumbre - es una, como dice las escrituras, una nube de testigos.
Como San Blas y San Óscar, San Guillermo, San Sebastián Mártir, San José, y Nuestra Señora. Aunque no podemos verlos, están aquí ayudando, y manteniendo la Gran Historia, en la cual todos nosotros tenemos una parte, y cuyo final ya conocemos.
El Señor dice dos veces en el evangelio - hija, tu fe te ha salvado y al jefe de la sinagoga no temas, solamente cree. Empezamos con la virtud de fe. No simplemente un deseo, pero con confianza completa.