Primero las Escrituras, luego la Comunión. Ese es el modelo en el Evangelio de hoy, en la liturgia, y también en nuestras vidas. Si queremos reconocer a Cristo en el mundo, tenemos que ser primero un pueblo de la Palabra.
Primero las Escrituras, luego la Comunión. Ese es el modelo en el Evangelio de hoy, en la liturgia, y también en nuestras vidas. Si queremos reconocer a Cristo en el mundo, tenemos que ser primero un pueblo de la Palabra.